
Y es que... siempre ha habido "explotation": blacksplotation, sexplotation, etc, y los vampiros siempre han estado ahí, en cada una de ellas. De ahí salen cosas como Blackula, Vampiros Lesbos... o cosas del estilo.
Curioso es para mí un caso concreto: durante el auge mundial del cine de kung-fu, se quiso explotar al máximo su tirón y, por supuesto, lo mezclaron con el de vampiros, y de tamaña ensalada salió un raro engendro: "Kung fu contra los siete vampiros de oro". Cosa friki donde las haya, cogida por los pelos y exageradamente explotation.
Pero entre todo ese guirigay Hammer-Shaw brothers había algo que daba presencia al conjunto, algo que te hacía que de vez en cuando te tomaras en serio lo que veías. Y ese algo es el enorme Peter Cushing.
En la era en la que estamos, que no paramos de tragarnos remakes, re-remakes, precuelas, secuelas, cross-overs y demás estrujones a múltiples gallinas de huevos de oro, se echa de menos algo que te convenza de que alguno de los responsables de lo que estás viendo se lo toma mínimamente en serio.
Pero los tiempos de Peter Cushing ya pasaron, y vale, las mezclas no tienen por qué estar mal, pero creo que ya hemos tocado techo. Tampoco hay que pasarse...
¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!